La deforestación de la Amazonía brasileña prácticamente se duplicó entre enero y agosto, totalizando 6.404,4 km2, frente a 3.336,7 km2 en el mismo periodo de 2018 (+91,9%), según datos oficiales provisorios divulgados en plena polémica internacional sobre la preservación del mayor bosque tropical del planeta.

Mientras en 2016 se deforestaron 70.074 hectáreas de selva amazónica, en 2017 la cifra aumentó a 144.147 hectáreas. Se esfumó la posibilidad de reducir a cero la tasa neta de deforestación en la Amazonía para el 2020.

Tan solo en agosto,1.700,8 km2 fueron desmatados, menos que en julio (cuando se habían cuadruplicado), pero más del triple que en agosto de 2018 (526,5 km2), de acuerdo con el sistema DETER de alertas satelitales del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE).

La Amazonía Brasileña pierde muchos bosques.

La deforestación en Brasil se mantenía en los niveles de los últimos años, pero en los últimos cuatro meses se disparó: 738,2 km2 en mayo (+34,1%), 936,3 km2 en junio (+91,7%) y 2.255,4 km2 en julio (+278%) y ahora 1.700,8 km2 en agosto (+91,90%).

Los expertos evalúan que este año podría llegar por primera vez desde 2008 a los 10.000 km2.

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Según especialistas y ambientalistas, la escalada se explica por la presión de madereros y ganaderos alentados por el apoyo del presidente Jair Bolsonaro a la apertura de reservas indígenas y áreas protegidas para esas actividades y la minería.

Por otro lado, la proliferación de incendios que se se dieron en los últimos meses, generó una crisis ambiental y diplomática entre Brasil y Francia, que cuestionó la capacidad del gobierno de Bolsonaro de garantizar la preservación de una región esencial para el equilibrio del clima del planeta.

Redacción: Yadira orosco