Un día como hoy, de hace 62 años, sucedió el famoso «Sismo del Ángel», un terremoto de M7.8 que derribó el símbolo de la CDMX.

Un día como hoy, de hace 62 años, sucedió el famoso «Sismo del Ángel», un terremoto de M7.8 que derribó el símbolo de la CDMX.

.

28 de julio de 1957

.

28 de julio de 1957

Este terremoto fue de M7.8 con epicentro a 47 km al noreste de San Marcos, Guerrero y tuvo una profundidad de 33 km , las ondas sísmicas llegaron a la Ciudad de México con una magnitud de 7.7 grados en la Escala de Richter (aunque para el Servicio Geológico de EE.UU. alcanzó los 7.9 grados).

Varias crónicas publicadas en los periódicos retrataron la confusión que se generó entre los habitantes del entonces Distrito Federal, como un apagón que duró varias horas. La gente salió de sus viviendas en una cantidad importante sólo para descubrir que la ciudad estaba sumida en las tinieblas.

Al ser un domingo por la madrugada y al no contar con medios para informarse, los defeños regresaron a dormir sin imaginar que horas después la salida del sol les revelaría un escenario para el que nadie los había preparado, comenzando por la impactante imagen de la escultura de la Victoria Alada, mejor conocida como Ángel de la Independencia, tirada y destrozada en el corazón de Paseo de la Reforma.

Este sismo es recordado como el Sismo del Ángel, pues en la madrugada del 28 de julio a las 2:40 hora local la tierra se movió de tal manera que pudo derribar el símbolo de nuestra nación, el Ángel de la Independencia. Los restos de la escultura de Enrique Alciati, en medio de la avenida Reforma, fueron un recordatorio importante para saber dónde estamos parados y a qué fenómenos estamos expuestos.

.

Los restos del Ángel de la Independencia fueron recogidos por el Departamento del Distrito Federal y llevados a una bodega donde se evaluaron los daños: sólo quedaron en buenas condiciones una pierna y un brazo, no era para menos, el “Ángel” había caído de una altura de 38 metros.

No hubo forma de rescatar el resto del cuerpo por lo que la Victoria Alada prácticamente tuvo que rehacerse desde cero por un grupo de técnicos y especialistas que estuvieron bajo el mando del escultor José María Fernández Urbina.

.

Lamentablemente esa dolorosa escena se olvidó pronto y el siguiente terremoto, en 1985, volvió a llegar “por sorpresa” para dejar, no solo un pedestal derrumbado, sino una ciudad entera.
Ante el miedo de las réplicas o de un nuevo sismo, en varios hoteles de la zona centro hubo turistas que prefirieron permanecer en los pisos más bajos. La sensación de incertidumbre que reinaba en la gente permaneció por semanas.

El primer reporte oficial, emitido la mañana del domingo 28 de julio, hablaba de sólo de cuatro muertos, cifra considerablemente baja cuando se contrastaba con el reporte parcial de 25 derrumbes.

Poco a poco fueron encontrando más cuerpos, haciendo de esas primeras horas algo dramático. No obstante, el mayor golpe contra la realidad fue cuando comenzaron a removerse los escombros de un edifico que estaba en la esquina de Álvaro Obregón y Frontera, en la colonia Roma. Ahí, tras las vallas policíacas donde cientos de mexicanos veían las labores de rescate, yacían 12 familias sepultadas; al final fueron 33 cuerpos los recuperados. Ese predio ahora es ocupado por un hotel.

.

Por el derrumbe de las escaleras, decenas de personas quedaron atrapadas en los pisos superiores de las unidades habitacionales Presidente Alemán y Juárez, de reciente construcción. También se reportó que se vino abajo el techo de la Nave Central de La Merced, que en aquel tiempo estaba en construcción.

Varias construcciones quedaron endebles, incluidos los cines Cervantes, Colonial, Ópera, Encanto, Insurgentes, Gloria, Goya, Roble, Cineac, Titán, Majestic y Capitolio, que debieron cerrar, dejando desempleadas a un importante número de personas.

Si bien la Ciudad de México fue la más afectada, hubo otras zonas de la República Mexicana que también presentaron daños materiales y pérdida de vidas humanas, sobre todo en la parte central del país y en el Estado de Guerrero. Por ejemplo, en Chilpancingo un tercio de las casas se vinieron abajo y en Acapulco el mar se retiró 30 metros para después dar paso a un tsunami que arrasó con la Costera de la ciudad.

El saldo final fue de 700 muertos y 2,500 heridos. A pesar de ello, el pueblo mexicano se mostró solidario y en medio de la tragedia la gente comenzó a colaborar en las labores de rescate, y a donar sangre y comida para los heridos y damnificados.

La sorpresa de ese sismo, y quizás de los siguientes, fue que la Torre Latinoamericana, recién inaugurada en 1956, no tuvo ningún daño, ningún vidrio roto, ninguna cuarteadura, o daños en la estructura. La Torre Latinoamericana sigue siendo, hasta la fecha, un ejemplo en cuanto a construcción. Después del sismo, la Torre recibió fama mundial por ser el edificio más alto en haber sido expuesto a una enorme fuerza sísmica y recibió el premio por parte del Instituto Norteamericano de la Construcción de Acero.